domingo, 9 de septiembre de 2007
Memoria de esos dias (fragmento)
Porque cuando pasó la micro estaba pensando en ti, me imaginaba lo que te iba
a decir, cómo me iba a mover; entonces se me vino a la mente que no tenia cigarros
-¡como no iba a tener un cigarro!- y si no tengo cigarros ¿Qué cosa invento
para poder estar más tiempo contigo? ya estaba arriba de la micro cuando
pensaba qué haría si no llegaras, porque eres mujer y las mujeres
nunca llegan donde tienen que llegar. Si no tengo cigarros le pido que me
acompañe a comprar y de ahí la invito a sentarnos, le pregunto por el vestido
que se quería comprar, por su visita al “dentista”. Yo le cuento de esa visita
al médico que nunca existió – esa que inventé para que me preguntara que me
pasaba-, le digo lo que me dijo, donde fui y lo que tuve que hacer para estar ahí
con ella. Esta sería la tercera vez que le digo que voy al médico –no me creería-
así que le digo que fui a buscar una “plata” – un trámite le digo-;
pero no calculé, no decidí lo que iba a decir cuando percaté que
tenía que bajarme de la micro, y recuerdo que tenía que bajarme
porque cuando me bajé iba pensando en ti. Siempre que hago
memoria caigo en la cuenta de que estoy pensando en ti, sé que venía
a aquí a encontrarme contigo porque hago memoria y “era algo que te compete”,
aunque a ti, en lo concreto, no te compete; para ti es una junta más, de esas
para echarse en el pasto e intercambiar unas palabras.
Todo esto lo evoco, se me asoma a los ojos y a la memoria, mientras en silencio
me fumo un cigarrillo sentado al lado tuyo; efectivamente: me contaste algo de tu
visita al dentista –yo me miro los zapatos, respondo a tu historias con
monosílabos o con movimientos de cabeza- y sigo fumando, pensando que,
en fin, estás – ahora mismo- sentada al lado mío, escuchando “pérsonal”,
sin darte cuenta de que mientras fumo, pienso en ti y me acuerdo de ti
y se acaba el cigarro y tu te irás, y que yo estuve a tu lado
por un buen rato… sin hacer nada.
viernes, 17 de agosto de 2007
- Rito
Al rito. Así cortamente
Serpentinamente, de impulso nervio eléctrico
Cortamente
En rayo directo
Potencia vectorial: nervio eléctrico
Así un impulso nervio eléctrico. Obstruido
Así como dos seres viviendo en uno
Como dos en uno
Dos en uno: circunferencias concéntricas
De lejos y de cerca
Arriba abajo una ceniza ígnea
o lo mismo un fósforo
en un vaso tapado
y sin oxigeno:
nervio eléctrico
te quedas solo nervio eléctrico solo y triste como siempre
como nunca nervio eléctrico
sin tu espejo desde donde te miras por todas parte
nervio eléctrico
lo telúrico o lo último
o la inagotancia del disparo nervio eléctrico
siguen en ti y se detienen no es que se cansen
sino porque no se sienten no se palpan
así mismos.
jueves, 16 de agosto de 2007
[por cuanto, estío…]
En este vertedero hay 3 moscas.
Melosas moscas.
Una roja la segunda verde y metálica la otra opalina
Las tres como si los ocelos se hayan volado
A una mariposa.
Por cuanto, estío.
San Fabián allá hacia la cordillera
En mi casa de campo a los corderos
Les cortan la yugular, se desangran y un
Aire les sopla por el cartílago roto, así suben
Hasta el éter y se pierden.
Por cuanto.
Sentado al costado de una ventana con caca de palomas
Dicen que al amor el estómago se llena
De mariposas, yo lo siento lleno de cucarachas
O tijeretas por cuanto estío.
viernes, 10 de agosto de 2007
La mujer fatal
A Felipe Peña
De placentas gelatinosas –cartí
secos–
de sangre, manifiesto la misma estupidez de siempre
y todo cambia pero “el individuo permanece”, así mismo
fetal
analfabeto
no sé aún si descompuesto prontamente a serlo,
a mi mismo me parezco cruel muchas veces las más
(aunque confieso que a veces la siutiquería me
remuerde y lloro largamente)
tantas más veces mis dedos me parecen feos fomes ramas secas,
pero aquí todo es de otra manera, como para sentirlo sentirlo todo Bello,
tal como Edipo yo he de rasgarme estos ojos porque no los quiero
(y como buen literato siempre aspiré a Homero)
porque no me sirven
porque soy tonto para nada
porque teniendo ojos de remate no veo nada más que lo que no son las cosas
y manifiesto la misma estupidez de siempre y
el agua el agua al agua no se detiene
sí,
y yo la miro y la veo y la miro caer por el lavamanos
manifiesto la misma estupidez de siempre y reconozco los hechos
todo porque a esta mañana todo lo martiriza lo que siempre me martiriza
¡¡¡¡¡aun soy esclavo de la FeMMe FAtalE!!!!!
miércoles, 8 de agosto de 2007
Un tramo tan corto y se pasa tan rápido
Entre todas las cosas ésta una no presiento.
Se me arranca siempre entre ir y venir siempre de ninguna parte,
quieto como la tierra misma que se mueve todo el tiempo
y no para de moverse
y se parece a sí misma quieta
así algo se me pierde todo el tiempo. Vino el tiempo
hace ya unos años en que hacía paseos por los parques,
avanzaba pues lento, holgado dejando pasar las cosas y con ellas
las hojas y los envoltorios de caramelos, todas ellas
pues pasaban, yo las veía en su completa ausencia. Pero ahora
entre todas las cosas ésta una no presiento. Se me escapa
y yo no sé qué es, antes pues sentía que tras todas las líneas verticales
-postes señalizaciones árboles y palos– se escondía y me miraba
así yo en noches sin ninguna particularidad
más que lo que a sí misma le pertenece
tomé duchas de agua fría innumerables botellas y
cuando se escondía y me miraba, me espiaba fríamente
nunca la pude sorprender in situ, aunque confieso me
y sin embargo entre todas las cosas ésta una no presiento.
pero NO. Entre ir y venir siempre de ninguna parte algo se me escapa,
presiento que algo va pasando, huyendo y sin querer
verme para siempre. Y ya nada me quita el sueño
a veces es agobiante dormir tranquilo y estoy seguro:
entre todas las cosas ésta una no presiento. Y se escapa.
domingo, 5 de agosto de 2007
Réquiem por mi propia sombra
Veo mi cara 2 veces.
Mi sombra da en el muro
y el pilar de una ventana le impacta en la cabeza
le parte en 2 sin que el seso quede a pública disposición
no brota sangre. Al voltear mi cabeza me veo en un espejo de luz
el muro absorto de soles rancios, lleno, y mi sombra partida en
/2 sobre ese muro
–como si estuviese fosilizada en movimiento–.
Yo miro a mi sombra y ella me mira a mí pero no tiene ojos dos veces
no tiene nada más que sus márgenes borrosos
que corroboran su ausencia. Me veo 2 caras sin ser propiamente
/caras pero así se suceden todas las cosas,
se suceden como un punto entre otros puntos, cuando hay
/tantos puntos que son todos el mismo.
Como una roca entera pesadamente gravitatoria y sola
así a mi cabeza de sombra caía más sombra
y se desdibujaba entre ellas, así mi cabeza la mía se encontró
sola y absorta con su única cabeza de sombra, la una de dos,
se miraron ambas –una sin ojos– pero la otra sin mirarla
estando de frente. Así a la otra le tocó la triste hora
–esa que a todos le llega– y al muro ya no hubo espejo
la cara la mía como siempre se miró sola a sí misma
y no encontró nada.
martes, 31 de julio de 2007
No a veces pienso
No a veces pienso
No a veces pienso. Siento
La voz es carcajada siempre. Siempre me río. Río.
Cuando tenía 5
Años mi papá me hizo cruzar un río, para
Aprender a nadar. Yo me hundía
Cuando abría los ojos no siempre veía el cielo
Todo turbio cuando los ojos abría debajo del agua del río.
Pero no siempre no a veces pienso. Digo.
Boca abrimos la boca. De nuestra boca
Se asoma la lengua. A veces tiene baba:
Caminaba por un bosque de aromo, lleno de ramas
El suelo es más blando juraba a pies hundidos pocamente
En el humus de aromo, de todas
Sus ramas, alambres de púas
(porque ya existía la propiedad privada).
Mi hermano siempre andaba en bicicleta.
Tenía como 11 años. Y se cayó, en los alambres de púas.
Se le enrredó en la cadena. Y se cayó.
Aquí quedó la bicicleta. A veces yo la miro, ahora.
Yo encuentro que no ha cambiado mucho,
Casi nada. Como a las 5 la miro,
Prendo un cigarro. Y la miro. Tiene una hilacha
Amarilla. Creo que no es de mi hermano. Fumo.
Pongo el poto en el humus, de aromo, de sus ramas,
amarillas. Aunque sí para qué no a veces pienso.
Nado bicicleta ramas, amarillas. Debajo del agua del río
Andaba en bicicleta lleno de ramas en el humus de aromo
No siempre veía el cielo me hizo cruzar un río.
Y se cayó lleno de ramas. Cuando quizá gracias a veces no pienso.
Como a las 7 siempre miraba el sol,
De frente, un buen día me di cuenta
Que cada vez que lo miraba, cuando lo miraba
Me quemaba los ojos.